La repatriación del cuerpo de Ioan Grancea, el joven vigilante de la pista de hielo asesinado en nochevieja, costó 12.000 € al Ayto, que no cubrió los gastos del entierro, los cuales adeuda la viuda. A ésta le fue dada una ayuda de los servicios sociales de 400 €, la máxima en casos de emergencia.
Después de que el sacerdote ortodoxo de Alcalá se negara a oficiar una misa para Ioan alegando que éste no profesaba esta vertiente, la viuda ha denunciado su actuación al patriarca rumano, y es que según he podido hablar con algún rumano, "dicen que eran gitanos". Los inmigrantes son víctimas entre ellos mismos.
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